3- PATRONES DE ASENTAMIENTO Y MODELO DE OCUPACIÓN DEL TERRITORIO

El catálogo de yacimientos recogidos para este ámbito se compone de 37 ejemplos de los que a excepción de tres que se sitúan en el llano, pueden ser considerados como auténticos castros. Se entiende como tal, aquellos asentamientos humanos previamente planificados con una organización social escasamente jerarquizada y compleja, que se sitúan en lugares estratégicos fácilmente defendibles tanto por la naturaleza del terreno como por la construcción de estructuras artificiales, desde donde controlan la unidad elemental del territorio que explotan, quedando organizados al interior como una pluralidad de viviendas de tipo familiar (Almagro-Gorbea, 1994, 14 ).
Su distribución se produce de forma dispersa, ocupando mayoritariamente las colinas, escarpes y laderas de los rebordes montañosos, cuyos cortados rocosos determinarán la forma de su planta y el ahorro en construcciones defensivas, alcanzando alturas medias respecto al nivel del mar en torno a los 1.250 m. y respecto al valle hacia el que se orientan de unos 120 m., con desniveles cercanos al 30 %, siendo menores en aquellos hábitats de la Altiplanicie y del reborde meridional de Subsistema Ibérico, donde apenas se alzan entre 20 y 100 m.Estos emplazamientos[1] parecen estar relacionados con las vías de comunicación potencialmente transitables en este periodo, las cuales han sido rigurosamente analizadas en relación a los corredores naturales que se abren paso a través de los puertos de montaña, valles fluviales, vados, zonas de menor pendiente, etc. y respecto a aquellos caminos que tradicionalmente han sido utilizados para desplazarse por la zona (vías romanas, cañadas, veredas y cordeles ganaderos, etc.), cuyos trazados pudieron haberse podido mantener bajo superposiciones y adecuaciones posteriores.
El eje principal quedaría conformado por el río Duero, adecuándose a los valles por donde discurren sus principales afluentes y rodeando las campiñas más estables y productivas de la llanura, que quedarían conformadas como espacios centrales vacíos, donde desembocaría toda una red de caminos desde las zonas altas del Sistema Ibérico, rutas que transcurrirían a media ladera evitando los fondos de valle y las grandes ascensiones, en cuyos pasos más importantes se sitúan la mayoría de nuestros yacimientos, lo que nos permite sugerir un modelo de poblamiento lineal discontinuo-concentrado.
Por otro lado, hemos podido observar in situ y a través de cálculos de visibilidad, que la superficie de tierra que se llega a visualizar desde cada hábitat coincide claramente con los subsectores o valles inmediatos donde teóricamente extienden sus territorios, (áreas de captación), superando en el mejor de los casos los 10 Kms de distancia, garantizado el control estratégico de sus medios de producción, mientras que las relaciones de intervisivilidad parecen ser bastante escasas, reduciéndose exclusivamente a algunos poblados vecinos, de tal forma que sería imposible el establecimiento de redes visuales a escala regional.
Otra de las características básicas de estos hábitats es su homogeneidad morfológica, presentando superficies entre media y una hectárea de extensión, albergando en su interior una densidad de población muy baja que hipotéticamente apenas debió exceder de las 5-15 familias nucleares, lo que parece estar indicando que no existen aldeas intermedias, es decir que podríamos estar ante un “rango” similar, entendiendo como tal la ausencia de gradación en el tamaño, de tal manera que posiblemente no se producirían diferencias sociales entre asentamientos y ninguno de ellos intervendría en la producción y en la toma de decisiones de otra comunidad, ya que no se detectan lugares centrales desde donde se articulara el territorio.
A su vez, apreciamos un panorama de estrecha vecindad y cooperación entre asentamientos, con distancias medias de unos 4 Kms, formando una red de castros que podrían constituirse en lo que tentativamente hemos llamado “microregiones”, entendiéndose por tales aquellas áreas reducidas con una densa ocupación que se separan entre sí mediante el establecimiento de unos límites que posiblemente tuvieron relación con alguna característica física del medio ambiente que les rodeaba (Ruiz y Fernández, 1984, 48-49). De tal modo, advertimos las siguientes agrupaciones de hábitats: 1) El Valle, 2) La Sierra, 3) Rebordes montañosos de la Tierra de Magaña-Agreda, 4) Las suaves elevaciones del Subsistema Ibérico, 5) Tierras Altas y 6) Altiplanicie, las cuales parecen estar conectadas entre sí mediante la ubicación de asentamientos en zonas intermedias, lo que podría estar reflejando que la intercomunicación y relación entre ellos debió ser mayor que entre otros asentamientos situados más allá de la serranía, es decir que el paisaje resultante de estas sociedades estaría construido con un carácter exclusivamente local, sin llegar a formar colectividades regionales amplias. Dispersión de los yacimientos de la Cultura Castreña Soriana
Sin continuidad: 2. El Castillejo (Langosto), 3. El Castillejo (Hinojosa de la Sierra), 4. Castillo de Abieco (Sotillo del Rincón), 5. El Puntal (Sotillo del Rincón), 6. Castillo de las Espinillas (Valdeavellano de Tera), 8. Los Castillejos (Gallinero), 9. Alto de la Cruz (Gallinero), 11. El Castillejo (Castilfrío de la Sierra), 12. Los Castellares (San Andrés de San Pedro), 18. Los Castilejos (El Espino), 19. Peñas del Castejón (Fuentestrún), 22. Cerro de la Campana (Narros), 23. Cerro de Calderuela (Renieblas), 29 Castillejo de Lubia?, 31. El Castillejo (Las Fraguas), 32. El Castillejo (Nódalo), 33. San Cristóbal (Villaciervos), 34. Los Castillejos (Villar de Maña).
Celtiberizados: 1. El Castillo (El Royo), 7. Castro del Zarranzano (Cubo de la Sierra), 10. Los Castillejos (Ventosa de la Sierra), 13. El Castillejo (Taniñe), 14. Los Castillejos (Valloria), 15. Los Castillejos (Valdeprado), 16. El Castellar (San Felices), 17. Los Castillares (Magaña), 20. La Torrecilla (Valdegeña), 21. Peñas del Chozo (Pozalmuro), 24. El Castillejo (Garray), 25. El Castillo (Soria), 26. Cerro del Saúco (Soria), 27. El Castillejo (Fuensaúco), 28. Los Castillejos (Cubo de la Solana), 30. El Castro (Las Cuevas de Soria).

[1] No se han incluido El Pico (Cabrejas del Pinar), Alto del Arenal (San Leonardo) y Castillo Billido (Santa Maria de Hoyas), por presentar serias dudas de adscripción cronológica, pudiendo encuadrarse ya en el Celtibérico Pleno. Tampoco hemos contado con aquellos otros cuya verdadera existencia no está comprobada (El Collarizo de Carabantes).

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