5- CAPTACIÓN DE RECURSOS DISPONIBLES

Una vez revisadas las posibilidades económicas que se desprenden del interior de los poblados, hemos desarrollado un análisis teórico basado en los modelos de captación del entorno establecidos por Higgs y Vita Finzi (1972, 30), definiendo el límite del territorio de explotación mediante el radio máximo que rodea a cada yacimiento en función del tiempo empleado en llegar caminando desde la residencia hasta los campos, tiempo establecido dentro de la isocrona de una hora, equivalente a 5 Kms teóricos.
Esta determinación se realiza siempre y cuando el esfuerzo generado durante el recorrido y la consecución del recurso no excediese al beneficio obtenido, lo que nos obliga a ser cautos para no trasplantar modelos de otras regiones que no sabemos si se corresponden con las particularidades de nuestra zona de estudio.
Por consiguiente, hemos adaptado rigurosamente esta metodología a las características específicas que presenta este medio físico, económico y social, realizando toda una serie de cálculos en los que se han tenido en cuenta la evolución que ha sufrido el paisaje a lo largo de casi tres mil años, la posibilidad de que existan razones diferentes a las económicas para la elección del emplazamiento (geoestrategia), el tamaño reducido de los poblados y el volumen de fuerza de trabajo que pudieron albergar, la distribución no radial de los recursos potenciales que se distribuyen alrededor de un yacimiento y los condicionantes topográficos de la zona, cuyas acentuadas pendientes harían más costoso el acceso a determinados aprovechamientos.
El análisis territorial nos ha deparado unas áreas de captación que hipotéticamente se reducen a un radio de entre 1 y 2 Kms, que supuestamente equivaldría a una superficie que raramente superaría las 1.000 Ha de extensión, aunque en algunas zonas más llanas como en la Altiplanicie pueda ser mayor, de tal forma que no parecen producirse superposiciones entre los diferentes poblados y por lo tanto problemas de competencia directa, lo que nos hace sugerir que cada uno de ellos podría haber gozado de un importante nivel de autonomía.

En cuanto a las posibilidades agrarias de estos espacios, a partir de la valoración de la aptitud de los suelos mediante el empleo de la clasificación del Soil Conservation Service de EE.UU y del estudio teórico de los mapas de cultivos y aprovechamientos (M.A.P.A), vemos el predominio de suelos que concentran un mayor grado de mayor humedad para el crecimiento de pastizales de calidad (50%), proporcionando amplias posibilidades para el sustento de la cabaña ganadera durante la mayor parte del año, puesto que la sierra en su conjunto, como territorio de captación anual, podría ofrecer en un espacio relativamente reducido la posibilidad de alternar pastos de alta montaña y fondo de valle sin llevar a cabo grandes desplazamientos.
Los yacimientos quedarían alejados de las tierras de mayor riqueza edafológica para el desarrollo de la agricultura, ocupando espacios de calidad muy modesta para llevar a cabo usos intensivos, ya que sus suelos están afectados por unas condiciones agroclimáticas bastantes hostiles, por las fuertes pendientes que erosionan de forma continua las laderas y por el mal drenaje y profundidad de los fondos de valle, aunque en porcentajes menores (15%) nos encontramos con una serie de yacimientos como el Castro del Zarranzano, Los Castillejos de Garray o La Torrecilla de Valdegeña que se emplazan en terrenos de orografía suave sobre suelos más evolucionados con posibilidades para el cultivo de cereales de secano.

Con la debida precaución que merece el manejo de datos tan exiguos, quisiéramos plantear la puesta en cultivo de aquellos pequeños terrazgos de tierra situados en las inmediaciones de los poblados, tal y como ha venido produciéndose hasta la mecanización de las técnicas agrícolas, posiblemente a partir de un sistema de policultivo diversificado que podría haber empleado la técnica del barbecho de corta duración (sistema corto y limpio que alternaría dos hojas de parcela cada año), que junto al empleo de sistemas mixtos de siembra (mezcla intencionada de cereales recogidos en El Solejón), el aprovechamiento de los importantes recursos hídricos del entorno, (posibilidad de sistemas rudimentarios de riego para las huertas) y el abonado natural que proporcionaba el ganado durante su abandono temporal, garantizarían la obtención de producciones más o menos estables.
Junto a estas posibilidades, el interior de las superficies de captación también ofrece toda una amplia gama de recursos explotables, con abundancia de puntos de agua, extensas superficies boscosas con un alto grado de aprovechamientos, zonas de aluvión donde abundan las arcillas, abundantes afloraciones de mineral pétreo, (areniscas, conglomerados y calizas), sal en porcentajes más reducidos y vetas de mineral para su aprovechamiento metálico, hierro y plomo principalmente (Moncayo, Vinuesa, Montes Claros, Alcarrama, etc.) y en menor medida galena argentífera, cobre y cinc.