6- PROPUESTA DE PLANTEAMIENTO 1

Como hemos planteado anteriormente, la llegada al interior de Serranía Norte de Soria de toda una serie de influjos externos de muy variado origen, serían asimilados por las poblaciones locales con mayor lentitud y resistencia, debido en parte a la incertidumbre, riesgo y miedo que supondría la trasformación de todo aquello que había garantizado la supervivencia hasta el momento en unas sociedades profundamente conservadoras y autárquicas, caracterizadas por su alto grado de movilidad y por su falta de ordenamiento en el territorio.
La decisión de agruparse en grupos mayores formando aldeas estables fijadas a la tierra, traería consigo toda una serie de costes, como la necesidad de dedicar un mayor esfuerzo a la defensa del territorio y una mayor presión sobre los recursos alimenticios acotados en el entorno más inmediato de cada asentamiento, convertidos ahora en su principal medio de producción, los cuales pudieron haber sido superados mediante una gestión de riesgo basada en el mantenimiento de la autosuficiencia productiva de cada unidad social materializada en el castro, lo que algunos han denominado estrategia agroforestal (Díaz del Río, 1995, 106-107).

Dicha estrategia pudo consistir en la explotación de la gran variedad de alternativas de aprovechamiento estacionales que ofrecía el medio ecológico inmediato en el que quedaron insertos, es decir en diversificar al máximo la producción dentro de un marco de relaciones equilibradas donde cada aldea podría controlar de forma autosuficiente sus propios medios de producción, los cuales no supondrían el sobretrabajo de sus habitantes, el agotamiento de los recursos disponibles, ni la mejora de la tecnología empleada, pero si el equilibrio entre lo que se produce y consume, tal y como parece estar sucediendo en las poblaciones castreñas del Noroeste (Fernández-Posse y Sánchez, 1998,142). Por ende, los objetivos productivos podrían haber quedado prefijados en función de sus necesidades de reproducción social, evitando cualquier tipo de especialización, acumulación o ganancia (Vicent, 1991, 58-59). Igualmente, la estabilización de la población en la región propiciaría la búsqueda de nuevas formas institucionales de integración para legitimar una estructura social más amplia que regulase de manera diferente los vínculos y obligaciones de los grupos concentrados en un mismo espacio.

Esto pudo derivar consecuentemente en la transformación del sistema de parentesco, que pasaría a tener un origen genealógico (Vicent, 1998, 832-833), de tal forma que cada comunidad se definiría en función de sus lazos de consanguinidad, cualidad determinada socialmente que normalizaba la restricción en el aprovechamiento de los recursos y la creación de territorios políticos.