8- HACIA UN NUEVO MODELO DE POBLAMIENTO


Desde finales del siglo V a.n.e y a comienzos del IV a.n.e, comienza a percibirse un proceso de regresión, abandono y reestructuración del poblamiento castreño que lleva parejo la disolución del modelo socioeconómico vigente, que sin embargo no supone una ruptura a escala demográfica, como muestran las estratigrafías de El Castillejo de Fuensaúco (Romero; Misiego,1995a, 127-139). El 30% de los hábitats dejan de estar ocupados, mientras que los restantes continúan su vida sin solución de continuidad, junto a toda una serie de nuevos yacimientos que pasarán a ocupar espacios más suaves sobre suelos de buena calidad agrícola para el desarrollo de estrategias productivas intensivas y especializadas.
Estos poblados de nueva planta además de tener extensiones heterogéneas entre 2 y 6 Ha. y una distribución interna ordenada, presentan toda una serie de novedades a nivel constructivo y tecnológico, entre las que destacamos el empleo del hierro de forma generalizada y la aparición de las primeras producciones cerámicas a torno, formadas básicamente por fragmentos sin decoración y por ejemplares de color anaranjado, perfil zoomorfo, cuellos bien delimitados y bordes de pie vuelto con decoración de pintura vinosa en bandas anchas invadiendo el interior del mismo, anunciando los primeros síntomas de celtiberización de la región (Morales y Ramírez,1993, 241-246).
Consecuentemente, creemos que esta nueva situación supuso la aparición del Modo Tributario de Producción (Vicent; 1998, 824-839), que no parece ser la evolución natural de las relaciones de parentesco que hemos presumido divisar, ni mucho menos responder al deseo de adoptar dicho modelo expansivo que contradecía la lógica del sistema anterior, más bien podría deberse a todo un cúmulo de factores, relacionados quizás con el dinámico sistema de alianzas y pactos, que propiciarían el afianzamiento del liderazgo y la institucionalización de determinados linajes frente al resto de las estructuras vigentes, cuya estrecha vinculación a la tierra debió minimizar cualquier intento de resistencia, haciendo más costoso el abandono del medio producción que la asunción del tributo exigido. La estandarización de este sistema de poblamiento basado en el castro, podría estar manifestando la culminación de un modelo de comunidad campesina más estricto apoyado en formas parentelares de extracción del excedente (Vicent, 1998, 832-833), puesto que en este tipo de sociedades no creemos que existiesen otros grupos que los individualizados por este tipo de relaciones, es decir que la manipulación de las relaciones de parentesco estaría totalmente consumada, dando lugar a formas preclasistas de organización social que anticiparán la formación de los primeros cacicazgos.

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